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SEMANA SANTA O SEMANA MAYOR.

Escrito por quetzalcoatl 07-04-2012 en General. Comentarios (1)

SEMANA SANTA O SEMANA MAYOR.

 

   Estos días santos que año con año son cambiados, no de la semana, sino del mes, al arbitrio no sé de quién; llamados de la Semana Santa o Semana Mayor, en la que se conmemora la Pasión o Muerte de Jesucristo, muerte que presuntamente sucedió hace 2012 años y que dio pie al surgimiento de la Religión Católica, la cual la integran millones de creyentes en el mundo entero. Cuando menos en México, la inmensa mayoría de sus habitantes son miembros practicantes de esta fe religiosa.

   La prueba la acaban de dar con la visita al estado de Guanajuato de Joseph Ratzinger el Papa Benedicto XVI, en donde millones de ellos se volcaron a las ciudades de Guanajuato y León, encabezados por Felipe Calderón Hinojosa, el segundo presidente declaradamente católico en México, quien “con todo fervor”, dedicó tres días de su costoso tiempo para rendirle pleitesía.

   Todo esto cuando se supone que constitucionalmente vivimos en un estado laico, en el que respetando la libertad de creencias, él, muy especialmente debe profesar la propia en privado.

   Realmente de la enorme mayoría de los mexicanos que se dicen católicos, es una minoría muy significativa la que cumple con los rituales que antaño se practicaban con motivo de estos días santos. Tales como el Viacrucis que se celebra en la delegación Iztapalapa, en el Distrito Federal, en donde se dan cinta cerca de tres millones de visitantes durante toda la Semana Mayor, para ver a los actores que interpretan este viacrucis, desde hace ya 169 años..

   Así como la Marcha del Silencio, dramática ceremonia que se celebra en la capital del estado de San Luis Potosí, en donde cientos de participantes marchan en silencio, algunos portando unas batas de color negro, así como unas capuchas estilo Kukuxklán, secta segregacionista norteamericana.

   Algo similar celebran en Taxco, Guerrero y muchos estados de la república, aunque en otros, se concretan algunos cofrados (jóvenes que posiblemente en su niñez y pubertad, padecieron alguna enfermedad y sus padres ofrecieron al Altísimo, si los curaba de sus males, los viernes santos acudirían a la iglesia vestidos de blanco, con una banda color guinda que da vuelta en el cuello, sobre el hombro derecho y junta sus extremos en la cadera izquierda.

   Estos jóvenes y adultos, permanecen por horas velando cerca del ataúd de cristal y metal, donde se encuentra una réplica del cuerpo de Jesucristo y cuando les queda un resto de unos 15 o 20 centímetros, de la vela que en principio midió cerca de 50, se lo llevan, por considerarla vela bendita, misma que utilizan en sus casas, como amuleto para repeler los males que pudieran llegar a sus domicilios y familias.

   Con motivo de esta conmemoración católica, o mejor dicho tomándola como pretexto, millones de mexicanos usan estos “días santos”, cuando menos jueves y viernes, para vacacionar y muchos brincándose el sábado, disfrutan de un largo puente de Semana Santa.

   Qué decir de los estudiantes y más, de los maestros, a quienes “sus logros sindicales”, como si lo merecieran, gozan de quince días de asueto y pagados y no para cumplir con los cánones de su fe religiosa, sino para acudir a balnearios, u otros lugares de recreo, donde generalmente consumen bebidas embriagantes. Algunos de ellos, acudiendo a donde se encuentran algunos de sus núbiles alumnos, hombres o mujeres, para enseñarles las lides del sexo.

   Estas prolongadas vacaciones de la burocracia educativa y de los estudiantes de todas las edades, se dan en un país que se encuentra prácticamente en el sótano de las estadísticas mundiales, por su nivel de educación. Incluso comparado con los países más pobres, de los llamados tercer mundistas.

   ¿Cuántos miles de millones de pesos se desperdician en pagar a estos “sacrificados maestros”, para pagarles asuetos tan prolongados?,

   Insisto, en un país que se encuentra en la ruina económica, con miles de negocios cerrados o quemados, con la consecuente pérdida de cientos de miles de empleos, por la estúpida guerra de Felipe Calderón. Por cierto muy justificada por sus merolicos y panegíricos oficiales y pagados.

   Nada menos la elitista y también persignada Confederación Patronal de la República Mexicana, COPARMEX, máxima representación patronal en México,  ya echo reversa, después que hace unos días, emitió unas declaraciones en las que asegura que 160 mil empresas mexicanas desaparecieron por la violencia mencionada renglones arriba..  

   Entre los daños colaterales que se generan por esta incongruente e irresponsable actitud gubernamental y civil son las bajas de mexicanos que asisten a las playas o balnearios, de los cuales algunos resultan ahogados, sin contar con los miles que mueren en las carretera, en la mayoría de los casos por la ingesta desmedida de bebidas alcohólicas y conducir en estado de ebriedad.

  

¡VIVA MEXICO HUEVONES!, POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS.

 

Ciudad Juárez, Chihuahua. Abril 7 del 2012.                 José Luis Elías García.

       

          

LA MITOMANÍA DE FRANCISCO MARTÍN MORENO. 2ª DE III PARTES.

Escrito por quetzalcoatl 07-04-2012 en General. Comentarios (1)

LA MITOMANÍA DE FRANCISCO MARTÍN MORENO. 2ª DE III PARTES.

 

Siguiendo con el análisis de este mitómano, lo más triste no es que escriba los despropósitos que escribe, lo más triste es que, en México, en términos generales, desconozcamos la historia patria y lo poco que se lea deba proceder de un sujeto que no solo no es historiador, sino que además en un mal novelista, un pésimo escritor y para colmo un sectario. Porque así es, Martín Moreno en su afán de hacer prosperar sus ideas incurre en todos los vicios que la atribuye a sus adversarios, entre otros, el fanatismo, la calumnia y las verdades a medias; lo que de entrada lo descalifica como historiador pues no se puede (no se debe) escribir historia desde el prejuicio.

 

Esa falta de objetividad lo lleva a inventarse un título para su obra y a inventarse un índice. ¿Ejemplos? Abundan. Examinemos unos pocos casos. En “Cien Mitos de la Historia de México” (I y II),[1] en el índice del tomo I, se leen, como supuestos mitos: “Madero nunca gobernó por los espíritus”, “Juárez vendió territorio nacional”, “los antiguos mexicanos no eran antropófagos”, “el Cinco de Mayo el clero estuvo con la patria”, o “Vasconcelos, el demócrata”; de estos, ¿el asunto de Francisco I. Madero es un mito? ¿Quién, por amor de Dios, lo ha sostenido en letra de molde?

 

Como ocurre con el supuesto mito de que “México se fundó donde un águila devoraba a una serpiente”, este es otro mito inexistente. En ningún momento, ningún historiador o glosador de la historia nacional ha sostenido que Madero nunca gobernó por los espíritus; y nadie lo ha hecho por la simple y sencilla razón de que las creencias espiritistas de don Pancho Madero son un asunto que se ha revelado de manera paulatina, como ocurrió con la vida privada de Miguel Hidalgo, que ha salido a la luz hasta hace muy poco.[2] El de Madero no puede ser un mito por la simple y sencilla razón de que ese aspecto de su biografía permaneció ignorado por décadas. Aunque ese silencio se puede ver como algo sospechoso, lo cierto es que considerado por sí mismo no nos dice nada; la falta de referencia a un hecho puede tener su origen en multitud de razones: El desconocimiento, la falta de archivos, la censura e incluso la cercanía temporal de los hechos a examinar (en el estudio de la historia cincuenta o cien años no son nada). Ejemplo de que la omisión en la expresión de un dato no tiene ningún significado lo tenemos en el propio don Martín (tililín, tililín), quien, no solo inventa mitos, sino que soslaya auténticas y decisivas influencias en la historia nacional desde el surgimiento de la República hasta nuestros días, como es la masonería.

 

En efecto, masones fueron Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Benito Juárez, Valentín Gómez Farías, Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz, Lázaro Cárdenas del Río e Ignacio Comonfort; pero sobre todo a, partir del inicio de la Revolución y hasta finales del siglo pasado, tenemos que fueron destacados miembros de la masonería: Venustiano Carranza, Eulalio Gutiérrez, Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortíz Rubio, Abelardo Rodríguez, Lázaro Cárdenas del Río, Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruíz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo y Pacheco, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León. Pese a ello, en la obra de Martín Moreno no existe una sola palabra a ese respecto; y eso que en múltiples apartados de su libro hace cuestionamientos muy duros al desempeño de algunos de estos mandatarios de quienes, mañosamente, omite la referencia expresa a ese vínculo insoslayable y más que probado. Me explico: A la Iglesia Católica, como tal, la hace culpable de todos los males habidos y por haber en la historia patria; en cambio, a la masonería, como institución universal, no le dedica ni siquiera un artículo o, peor aún, no se atreve a intentar un análisis de la misma relacionando hechos y nombres. Y lo que es más grave, a uno de sus mitos lo titula precisamente así: “Los masones eran el demonio”; y escribe: “Durante más de dos siglos la iglesia católica se ha dedicad a desprestigiar a los masones”. Dicho de otra manera, las acciones negativas de algunas personas, clérigos o no, deben forzosamente atribuirse a la iglesia; las actos deleznables de algunos masones tan destacados como los que acabamos de enlistar les son atribuibles a ellos en lo personal, ¿en qué quedamos? ¿Cuándo y bajo qué criterios, debemos imputarle a los hombres la responsabilidad personal de su actuar? ¿Y cuándo a la institución espiritual que los forma, los guía o de la que forman parte? Ese exceso y ese silencio cobarde lo vemos repetido una y otra vez. Escribe: “Que quede claro: aunque es cierto que algunos sacerdotes defendieron a los indígenas, la mayoría de ellos colaboraron con los conquistadores y se convirtieron en los explotadores de sus fieles”; la pregunta es obligada: ¿Por qué no puede ser al revés? ¿Por qué no puede ser que algunos sacerdotes colaboraran con los conquistadores y se convirtieran en explotadores de sus fieles y la mayoría de ellos defendieran a los indígenas? Martín desentierra supuestos nombres, cifras o datos y a través de densos párrafos intenta vincularlos a toda costa con la Iglesia Católica en sus aspectos negativos; en cambio, al hablar del panteón de nuestros héroes o de los gobernantes de los últimos tres cuartos del Siglo XX, y sus probados vínculos con la citada institución, su reflexión no cabe en un párrafo. Dicho de otro modo, de acuerdo a la lógica martinmoreniana, esa omisión de su parte solo puede explicarse como una omisión voluntaria y tendenciosa. Lo que es un absurdo porque así no se escribe la historia.

 

A uno de sus artículos lo nombra: “Los antiguos mexicanos no eran antropófagos”; el supuesto mito es que en algún momento, alguien, en el examen de la historia, afirmó que los antiguos moradores del territorio nacional no eran antropófagos. ¿Es así? ¿Quién ha sostenido ese supuesto “mito”? Para su desgracia, uno de los hombres que más aborrece, José Vasconcelos, escribió muchos años antes que él: Los indios nunca habían tenido propiedad individual; […] No solo la posesión de la tierra era entre ellos precaria; la vida misma y la honra estaban a merced de un militarismo brutal, totalmente decaído en la pederastia y el canibalismo más descarados”.[3] Es decir, un intelectual, un ex-Secretario de Educación, un hombre con vínculos inconfesables con todo lo que Martín Moreno más aborrece (según su parecer), denunció la antropofagia de los antiguos habitantes del territorio nacional casi 60 años atrás. ¿Cuál mito entonces? Pero eso no es lo más delicado, lo más absurdo es que este pseudohistoriador se refiera a estos indígenas como “antiguos mexicanos” sin reparar en el hecho inocultable de que lo “mexicano” es una producto relativamente nuevo en la historia del mundo e involucra, por fuerza, al ingrediente español. Sin conocerlo, sin reparar en él, sabiamente José Vasconcelos lo refutó casi seis décadas antes: “Antes de la llegada de los españoles, México no existía como nación”.[4] Más desafortunado, si cabe, es el siguiente párrafo que escribe Martín Moreno en apoyo de su tesis: “Los apaches y los comanches celebraban dos tipos de festividades caníbales”; ¿Apaches? ¿Comanches? Sí, así como lo lee; sin duda, este es un adelanto del tercer tomo de su obra en donde despeje el mito: “Los apaches y los comanches no eran mexicanos”. Esa inexactitud, esa frivolidad, se aprecia de manera constante en toda su obra. Eso es lo que la hace ilegible e intragable.

 

Continuará…

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo66_@hotmail.com



[2] Aunque Jorge Ibargüengoitia no hubiera dado un adelanto en “Los pasos de López”. Este sí, un auténtico desmitificador de la historia nacional.

[3] VASCONCELOS, José (1980): “Breve Historia de México”. 24ª edición. CECSA. México. Pág. 120.

[4] Op. cit. Pág. 15.

LA COPARMEX, VERSUS FELIPE PANiaguado.

Escrito por quetzalcoatl 06-04-2012 en General. Comentarios (1)

LA COPARMEX, VERSUS FELIPE PANiaguado.

 

   Ahora resulta que los patos le están tirando a las escopetas, ya que la dirigencia de la Confederación Patronal de la República Mexicana (que yo sepa integrada por muchos panistas, apoyadores económicamente las campañas políticas del PAN, y otros más de ultra derecha, persignados y más mochos que el Papa, como es el caso de su ex presidente Carlos Abascal Carranza y Secretario del Trabajo y Previsión Social durante el gobierno de Vicente Fox Quesada), declaro a los medios de comunicación la anoche 3 de abril, que cerca de 160 mil empresas en el país han desaparecido por la incontrolable violencia: secuestros desapariciones, extorsiones, ejecuciones, etc., etc., etc.

   Pero curiosamente ayer miércoles 4, modificó un poco, al aclarar que esa cantidad de empresas no solo han desaparecido en este nefasto sexenio de gobierno Calderonista. Que a mí cerrado entender, aunque trató de suavizar el jodazo que le dio a la administración de Calderón, también se llevó al baile la del “baboso de las botas”

   ¿Esta corrección se debió a qué revisaron bien sus estadísticas propias y enmendaron su error, o fue debida una amenaza federal de revisar el pago de sus impuestos, como acostumbraban los corruptos priistas contra sus opositores?

   Con esta suavización, la Secretaría de Economía que preside Bruno Ferrari García de Alba y en su voz, hoy con mucha firmeza desmiente esta anterior, rotunda aseveración. Pero cae en una estupidez este ínclito funcionario calderonista, al declarar que no existen estadísticas confiables, de cuál es la cantidad real de las empresas que han dejado de funcionar.

   ¿Acaso Bruno Ferrari no confía en el INEGI, en la Secretaría de Hacienda, en el Instituto Mexicano del Seguro Social?, en el que se ha basado Felipe Calderón para presumir la generación de miles de empleos durante su gobierno como “presidente del empleo”

   Esta desconfianza es similar a la que manifiestan militares y federales entre sí, en puestos de revisión carretera, en los que los conductores que transitan por las excelentes carreteras del país, jamás construidas con esa calidad y cantidad en los últimos veinte años, se detienen obligadamente en un PRECOS de militares y unos metros o pocos kilómetros adelante, tienen que hacer lo mismo ante otro, pero este de federales.

   Eso sin contar con las volantas de las judiciales estatales, los del Instituto Nacional de Migración y de la SAGARPA. Aunque estos dos últimos realizan diferente tipo de revisiones, no dejan de ser molestos por los muchos de los anteriores que se encuentran en un tramo carretero no mayor a setecientos kilómetros, que hacen perder a los viajeros cerca de dos horas.

   A mí me ha sucedido cuando viajo, que llego a un retén militar y a veces cuando mucho dos kilómetros más, me encuentro otro de federales, y dado mi carácter los he cuestionado: ¿Esa es la confianza que se tienen entre corporaciones, que se tienen que vigilar unos a otros y no creo que para actuar con honradez, sino para repartirse las mordidas, les he dicho de frente.

   Algunos se me han quedado viendo, como preguntándose: ¿Este pinche viejo loco a qué le tira al hacernos esa pregunta y esas acusaciones?

   Pero como no acostumbro bajar la vista cuando estoy hablando con alguien, sin importarme cuan Juan Camaney se crea, no me responden nada, o cuando mucho: son órdenes de los jefes.

   Pues vaya jefes tan confiables que tienen, por esa razón, algunos de ustedes son como son, le he dicho finalmente.

   Lo cierto es que si Bruno Ferrari, acompañado de Felipe Calderón, perdieran un poco de su valioso tiempo y vinieran cuando menos a Ciudad Juárez, no importando el desmadre de caos vial que ocasionaran con su logística de cobarde protección que no brindan a los mexicanos, para que hicieran un recorrido por la ciudad y se dieran cuenta de cuantas empresas, comercios, refaccionarias, ferreterías, farmacias, restaurantes, herrerías, talleres mecánicos, eléctricos y de carrocerías, que decir de los changarros de barrio, etc., etc., han desaparecido en esta fronteriza ciudad, debido a la proliferación de los delitos comunes que han aumentado, debido a su guerra contra el narco y la llegada de militares federales, que ha dado pauta para que el gobernador del estado César Duarte y el presidente municipal Héctor Murguía, se hayan echado la cola al hombro, evadiendo su prioritaria responsabilidad, la prevención de la delincuencia el segundo y la efectiva procuración de justicia el primero.

   Al fin que tienen a quien echarle la culpa, al Bartolo que está como presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.

 

Ciudad Juárez, Chihuahua. Abril 5 del 2006.                 José Luis Elías García.

   

  

 

LA COPARMEX, VERSUS FELIPE PANiaguado.

Escrito por quetzalcoatl 06-04-2012 en General. Comentarios (1)

LA COPARMEX, VERSUS FELIPE PANiaguado.

 

   Ahora resulta que los patos le están tirando a las escopetas, ya que la dirigencia de la Confederación Patronal de la República Mexicana (que yo sepa integrada por muchos panistas, apoyadores económicamente las campañas políticas del PAN, y otros más de ultra derecha, persignados y más mochos que el Papa, como es el caso de su ex presidente Carlos Abascal Carranza y Secretario del Trabajo y Previsión Social durante el gobierno de Vicente Fox Quesada), declaro a los medios de comunicación la anoche 3 de abril, que cerca de 160 mil empresas en el país han desaparecido por la incontrolable violencia: secuestros desapariciones, extorsiones, ejecuciones, etc., etc., etc.

   Pero curiosamente ayer miércoles 4, modificó un poco, al aclarar que esa cantidad de empresas no solo han desaparecido en este nefasto sexenio de gobierno Calderonista. Que a mí cerrado entender, aunque trató de suavizar el jodazo que le dio a la administración de Calderón, también se llevó al baile la del “baboso de las botas”

   ¿Esta corrección se debió a qué revisaron bien sus estadísticas propias y enmendaron su error, o fue debida una amenaza federal de revisar el pago de sus impuestos, como acostumbraban los corruptos priistas contra sus opositores?

   Con esta suavización, la Secretaría de Economía que preside Bruno Ferrari García de Alba y en su voz, hoy con mucha firmeza desmiente esta anterior, rotunda aseveración. Pero cae en una estupidez este ínclito funcionario calderonista, al declarar que no existen estadísticas confiables, de cuál es la cantidad real de las empresas que han dejado de funcionar.

   ¿Acaso Bruno Ferrari no confía en el INEGI, en la Secretaría de Hacienda, en el Instituto Mexicano del Seguro Social?, en el que se ha basado Felipe Calderón para presumir la generación de miles de empleos durante su gobierno como “presidente del empleo”

   Esta desconfianza es similar a la que manifiestan militares y federales entre sí, en puestos de revisión carretera, en los que los conductores que transitan por las excelentes carreteras del país, jamás construidas con esa calidad y cantidad en los últimos veinte años, se detienen obligadamente en un PRECOS de militares y unos metros o pocos kilómetros adelante, tienen que hacer lo mismo ante otro, pero este de federales.

   Eso sin contar con las volantas de las judiciales estatales, los del Instituto Nacional de Migración y de la SAGARPA. Aunque estos dos últimos realizan diferente tipo de revisiones, no dejan de ser molestos por los muchos de los anteriores que se encuentran en un tramo carretero no mayor a setecientos kilómetros, que hacen perder a los viajeros cerca de dos horas.

   A mí me ha sucedido cuando viajo, que llego a un retén militar y a veces cuando mucho dos kilómetros más, me encuentro otro de federales, y dado mi carácter los he cuestionado: ¿Esa es la confianza que se tienen entre corporaciones, que se tienen que vigilar unos a otros y no creo que para actuar con honradez, sino para repartirse las mordidas, les he dicho de frente.

   Algunos se me han quedado viendo, como preguntándose: ¿Este pinche viejo loco a qué le tira al hacernos esa pregunta y esas acusaciones?

   Pero como no acostumbro bajar la vista cuando estoy hablando con alguien, sin importarme cuan Juan Camaney se crea, no me responden nada, o cuando mucho: son órdenes de los jefes.

   Pues vaya jefes tan confiables que tienen, por esa razón, algunos de ustedes son como son, le he dicho finalmente.

   Lo cierto es que si Bruno Ferrari, acompañado de Felipe Calderón, perdieran un poco de su valioso tiempo y vinieran cuando menos a Ciudad Juárez, no importando el desmadre de caos vial que ocasionaran con su logística de cobarde protección que no brindan a los mexicanos, para que hicieran un recorrido por la ciudad y se dieran cuenta de cuantas empresas, comercios, refaccionarias, ferreterías, farmacias, restaurantes, herrerías, talleres mecánicos, eléctricos y de carrocerías, que decir de los changarros de barrio, etc., etc., han desaparecido en esta fronteriza ciudad, debido a la proliferación de los delitos comunes que han aumentado, debido a su guerra contra el narco y la llegada de militares federales, que ha dado pauta para que el gobernador del estado César Duarte y el presidente municipal Héctor Murguía, se hayan echado la cola al hombro, evadiendo su prioritaria responsabilidad, la prevención de la delincuencia el segundo y la efectiva procuración de justicia el primero.

   Al fin que tienen a quien echarle la culpa, al Bartolo que está como presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.

 

Ciudad Juárez, Chihuahua. Abril 5 del 2006.                 José Luis Elías García.

   

  

 

HUELE A POPO EN EL ISSSTE Y EN EL IFE “CIUDADANIZADO”.

Escrito por quetzalcoatl 05-04-2012 en General. Comentarios (3)

HUELE A POPO EN EL ISSSTE Y EN EL IFE “CIUDADANIZADO”.

 

   Después de un prolongado romance político (espero que solo haya sido así, porque si no, que pésimos gustos femeninos tiene éste ex priísta hoy “acendrado y distinguido panista”), entre el veracruzano Miguel Ángel Yunes y la muy detestable y corrupta “mamá de Chucky”.

   Miguel Ángel Yunes  llegó a director de ISSSTE, como pago de la factura política que al parecer le sigue debiendo Felipe Calderón a esta bruja (con el debido respeto para estos engendros diabólicos), por haberle ayudado a entrar por la puerta de atrás de San Lázaro después de la controvertida elección en julio del 2006.

   Puedo pensar que gracias a esto, Miguel Ángel estuvo aceptando las exigencias monetarias de la Gordillo, hasta que ya no aguanto más la insaciable ambición de este remedo de mujer, cuando en el año 2007 declaró a los medios de comunicación que su hoy ex amante política, le exigía 20 millones de pesos mensuales para llevar a cabo sus trácalas y que en el 2009 le exigió 300 millones más para financiar actividades electorales de otro engendro político y franquicia de su propiedad, el PANAL, (Partido Nueva Alianza).

   Debido a estas declaraciones del hoy muy honesto Miguel Ángel Yunes y su difusión, el PRD, solicitó al IFE, Instituto Federal Electoral que procediera en contra de la “mamá de Chucky, pero su Consejo General, desechó rotundamente darle curso a esa  investigación, argumentando que ya había resuelto un caso parecido y no se podía juzgar a alguien por el mismo delito.

   Pero al contrario de esta arbitraria “resolución colegiada” el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, aceptó y le dio la razón al Partido de la Revolución Democrática, aclarando que no estaría juzgando dos veces por el mismo caso. Por lo que ordenó al ISSSTE que iniciara la investigación respectiva.

   En primer lugar. Ignoro si el IFE juzgó la primera vez a la Gordillo, así como cuál fue el resultado de ese juicio. Y a menos que el tribunal electoral en mención haya actuado como cuando juzgó a los corruptos verde ecologistas, no recuerdo si en año 2000 o el 2001, fecha en que prácticamente los exoneró de las acusaciones que ex miembros del PVEM, constituidos en Movimiento Verde Reformista, MOVERE, hicimos, razón por la cual, estos desgraciados siguen mamando del presupuesto oficial a costillas de los mexicanos.

   En segundo lugar. Aceptando la “jurisprudencia de los honestos y justos concejeros ciudadanos” del IFE, esta sirve como un rotundo elemento jurídico para los asesinos que son juzgados por un crimen mortal y con las argucias legales que debido a la complicidad entre ministerios públicos, abogados defensores y los jueces venales, con una ridícula fianza con liberados o prácticamente sin pisar la prisión por un amparo interpuesto, son dejados libres con toda impunidad y dada su actitud criminal, pueden seguir matando seres humanos, ya que no se les podrá juzgar por el crimen de matar, sin importar que en las siguientes ocasiones las víctimas sean otras.

   ¡Pinche justicia mexicana tan corrupta y putrefacta! Por eso están como están las cosas en nuestro país.

 

Ciudad Juárez, Chihuahua. Abril 4 del 2012.       José Luis Elías García.