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Las siete profecias

Las siete profecias

Primera profecía. Por desgracia la cerrazón mental de millones de seres humanos, ha retrasado el proceso que se menciona en esta.

 

Segunda. Desde hace muchos años se acuñó la máxima de que el Hombre (y mujeres), somos los arquitectos de nuestro destino, dado que conocemos los materiales con los que como personas contamos en nuestro ser para construir dicho destino. El grave problema es que no los utilizamos para ser mejores, debido a que carecemos de la tolerancia y comprensión para aceptarnos como somos y al conocer a otros que la cuentan en su haber con esos dos atributos, la envidia destructiva, les conduce al miedo y provocan destrucción, incluso la propia.

 

Tercera Profecía. En 1976 escuché por primera vez la palabra ecología y me pregunté con qué se come. Cuando encontré su significado, me dije. Mi padre es un ecologista.

   Cuando tenía doce años, en amplio terreno que la casa de mis padres tenían en Culiacán, mi tierra natal. Mi padre había sembrado un árbol de cada uno de estos frutos. Mango, guayaba, plátano, ciruela, aguacate y de naranjita pequeñas y muy ricas.

   Entre ambos los regábamos, con cubetas de lámina galvanizada, no existían las de plástico y no teníamos manguera. Mientras que se llenaba la mía, me colgué de una rama del guayabo que no resistió mi peso de entonces y se rompió. Pinche rama, ni aguantas rama, dije enojado en el suelo.

   Mi padre con su calma de siempre para llamarnos la atención, me dijo: “Pepe, puedes faltarle al respeto a tu madre y te perdonará. Puedes faltar al mío y te perdonaré. Pero no le faltes a la naturaleza, porque ella no lo hará. Como en esta ocasión que te tiro al suelo para que aprendas a respetarla"

   Entonces me di cuenta que para mi, mi padre era un pionero en la ecología y defensor de la naturaleza, a pesar de ser un iletrado en el idioma español.

 

Cuarta profecía. En la búsqueda de “mejor calidad de vida” El Hombre ha hecho descubrimientos fabulosos, pero definitivamente, como el del cuchillo, al no usarlo con cuidado, ha ocasionado muertes.

   Es el caso del papel, que ha ocasionado la deforestación, que ha contribuido a la modificación del clima en el mundo, con las consecuencias que conocemos. Así como los fertilizantes e insecticidas. Incluso de las computadoras y teléfonos celulares y sus derivados, que tanto servicios presta en la actualidad, pero que sus componentes, al igual que el plástico, que dejan de ser útiles, al ser desechados y se dejan en cualquier lugar, por no ser biodegradables contaminan el medio ambiente, poniendo en grave riesgo nuestras vidas.

 

Quinta profecía. La ambición desmedida por la acumulación de bienes materiales económicos, ha provocado la inequidad en la repartición de la riqueza en todas sus manifestaciones. A su vez las guerras y destrucción de vidas humanas, de nuestro entorno y medio ambiente.

 

Sexta profecía. Espero que la conciencia colectiva se manifieste antes de que ese cometa impacte con nuestro planeta. Que el acuerdo de Kioto sea aceptado e implementado por los mayores depredadores de la naturaleza, antes de que terminemos de destruirla y con ella nosotros mismos.

 

Séptima profecía. Finalmente. Creo que esta debió ser la primera, para que tomáramos las previsiones necesarias, antes que la naturaleza siga permitiendo que sigamos faltándole al respeto y nos lo cobre..    

    

 

 

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